Inspiratriz: Raquel Ibáñez Peral, la ciencia como juego

Lilou, Lea y Lee charlan con la científica, docente y emprendedora, CEO de Escuela de Ciencia, y mucho más que una destriparranas, Raquel Ibáñez.

5/5
8 votos
Me gusta

¡Siempre estamos a la caza de nuevas chicas que nos inspiren! Hoy vamos a conocer a Raquel Ibáñez Peral, apasionada de la ciencia, doctora en Biología Molecular y Biotecnología, y CEO de Escuela de Ciencia.

Si todavía no tienes claro por qué la hemos nombrado Inspiratriz, ¡sigue leyendo!

Lilou: ¡Hola, Raquel! Biología molecular, biotecnología… suena muy pro. ¿Nos podrías dar algunos ejemplos de para qué sirven en la vida diaria?

Raquel: Jeje, menuda preguntita, ¡mola!

Lea: ¡Nos gusta hacer las preguntas que nadie se atreve a hacer!

Raquel: La biología molecular y la biotecnología sirven para investigar sobre biocombustible o sobre plásticos biodegradables para que nuestro planeta esté menos contaminado.

Lee: Como el plástico de plátanos que inventó Elif… ¡una experta en biotecnología a los 16 años!

Raquel: También son importantes para desarrollar nuevos medicamentos y antibióticos. La biotecnología es importante incluso para la fabricación de queso, vino y otras comidas.

Lilou: ¡ahora sí que tienes toda mi atención!

Raquel: Algunas investigaciones actuales se centran en el desarrollo de nanobots, unos robots microscópicos que viajan por el cuerpo y son capaces de curarte.

Otro ejemplo: Lee, tú quieres combinar la ciencia con el maquillaje... ¡pues la biotecnología es la respuesta!

Lee: ¡Cada vez me alegro más de estar entrevistándote, Raquel!

Lilou: Nosotras todavía no tenemos claro en qué queremos trabajar. ¿Tú cuándo decidiste que querías dedicarte a la ciencia?

Raquel: ¡Desde muy pequeña! Siempre andaba trasteando, intentando averiguar cómo funcionan las cosas y mirando «bichos» como plantas, insectos, animales...

Lee: ¿Recuerdas tu primer experimento?

Raquel: De pequeña me regalaron un microscopio de espejo, y me hice una herida a propósito para poner unas gotas de sangre en un porta para mirarlo por el microscopio. ¡Fue un experimento genial! (aunque un poco doloroso) :)

Lea: Mejor no des ideas… ¡Lee, tienes prohibido acercarte a cualquier cosa afilada!

Lee: Pues ya que mis amigas no me dejan estudiar mi propia sangre, ¿qué me recomiendas para llegar a ser científica?

Raquel: Puedes hacer un montón de experimentos en tu propia casa esta misma tarde y empezar así a investigar y aprender muchas cosas nuevas, o incluso descubrir algo que nadie más ha visto nunca.

¡No hace falta que esperes a ser mayor para ser una auténtica científica!

Lea: Raquel, además de científica eres emprendedora: has creado una escuela que enseña robótica, programación, ciencia y tecnología a niños y niñas. ¿Cómo decidiste dar el salto y crear Escuela de Ciencia?

Raquel: Decidí que era importante que la gente entendiera lo que hacemos los científicos cuando me di cuenta de que mi familia no sabía muy bien qué hacía dentro del laboratorio.

Con 30 años y después de una vida dedicada a la investigación, en mi casa me seguían llamando "destripa-ranas".

Lilou: ¿Y qué es lo que más te gusta enseñar?

Raquel: Lo que realmente me gusta es ese momento mágico cuando, sea lo que sea que estoy enseñando, de pronto la otra persona lo entiende, y se le abren mucho los ojos, maravillada por entender cómo funciona algo.

Lee: ¿Y qué podemos hacer nosotras para seguir descubriendo la ciencia?

Raquel: Estáis en contacto con la ciencia y la tecnología constantemente, por ejemplo, simplemente al jugar con videojuegos.

Ahora solo queda dar ese pasito de querer hacer vuestro propio juego, y no sólo jugar a los videojuegos de los demás. O querer hacer un robot, o querer hacer un experimento... solo tenéis que querer hacer algo. El cómo lo hacéis después es fácil: podéis venir a Escuela de Ciencia o buscar tutoriales en Internet...

Lea: Tienes razón, ¡está en nuestras manos!

Lilou: Pues si me permites, ahora que nos conocemos un poco mejor... ¿a quién de nosotras tres dirías que te pareces más?

Raquel: Jajaja.... a Lee le gusta experimentar, así que supongo que me parezco más a ella. Lo siento, Lilou y Lea :-).

Lea: en otra ocasión a lo mejor me ofendería... ¡pero ahora solo tengo ganas de irme a buscar experimentos que hacer!

por

¡dejar mi comentario!